Ante la serenidad de una luz tímida que renace

Me cuesta imaginarla como ceremonia diaria por estas latitudes cálidas e invernales

Y encarcelo entre mis pestañas un primer rayo que se filtra, me recibe y me encandila

Al trazar con rigurosa direccionalidad y en línea recta

Una cinta tornasolada con nudos que no se deshacen y que me unen al mundo entero:

Palmeras, tejas rotas, un tilo, jacintos, palomas, mariposas naranjas, tordos renegridos,

Cardenales de copete rojo, macetas con tierra reseca, tacuaritas, nubes, flores de azahar,

Horneros, benteveos de antifaz negro y garganta blanca, orquídeas, el infinito, el nido.

Puebla de formas la eternidad del laberinto.

La suerte del amanecer

Que de curiosos ojos no es salvada

Le permite dar fin a las estrellas, a Venus y al anochecer.

En el preciso instante de la sinfonía de trinos,

Descubro que esa promesa de líneas

Es la cura de mi infelicidad.

Sarah Moon

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