Volver inesperadamente a la esencia de la vida, al existir de las palabras, a lo místico de un primer momento al espejo y a lo mágico de una mirada recíproca.
Volver a la naturaleza de la tierra, a la sabiduría y el álgebra de la semilla original y a la causa y principio de todas las raíces.
Volver a la pureza de la fuente, al agua de lluvia, no a su seductora superficialidad, sino a la profundidad de las sombras y a la luz de la memoria varada en el fondo del aljibe.
Volver a cruzar el puente que une los misterios universales y los dos continentes. Volver al lugar de origen, a la honestidad, a la verdad. Volver a la búsqueda de una respuesta sobre el significado de la propia existencia, la historia no lineal y la identidad.
Volver al aprendizaje, a la lógica y la plena consciencia de cada instante. Volver a vagabundear, a predecir tormentas y hacer mediciones cuidadosas de las constelaciones y estrellas en el cielo.
Volver a nacer y entender los grandes enigmas como el amor, la muerte, Dios, el bien y el mal. Volver a anidar en otro simbólico refugio, no necesariamente el mismo que me sostuvo aquí durante tantos años.
Volver a la resonancia de las risas impredecibles, volver a sentir el sol en las venas del destino. Volver a sudar de felicidad al volar con las aves en la sincronicidad de los viajes en el tiempo.
Volver a lamer la herida original y sanar, dejar sostener con amor la palma de mi mano y renovar la pasión de mis células. Volver a despertar para dejar que mis ancestros besen la sutilidad y la libertad de mi frente.
Volver al equilibrio sereno del regazo, al teorema y al ritmo del silencio diáfano del alma. Volver a llenar el tan temido vacío del amanecer, del mediodía y de la noche con la belleza de las flores suspendidas en el espacio que nos separa. Aquel entre tu y yo.
Y así volverte a mirar a los ojos como la primera vez. Y así volver al eterno retorno, a ese día que siempre volvería una y otra vez y nunca desaparecería. Volver a la repetición infinita e incansable del mundo, donde éste se extinguiría para volverse a crear.

Sarah Moon