la semana que termina las lecciones aprendidas

la tinta que mancha mis dedos

y no se quién soy y desconfío de ti y de mi

cada paso en falso el vértigo y la caída

cada golpe cada estruendo y refucilo cada sacudón

me saco los zapatos de taco y los tiro en un rincón de despedidas que no se postergan

y derrotas que no se superan

prendo las velas naranjas y tanteo a ciegas el jaleo de las luces en la oscuridad

sombras que flotan ríen y saltan del firmamento a la soledad de la cama

cierro los ojos

y cuelgan hamacas entre las flores de mi infancia feliz como si nada importara

uno dos tres metros en lo alto entre las ramas

palo borracho descontento con sus espinas

y yo gritando en lo alto más alto ! más alto !

quiero llegar al paraíso quiero convertirme en novia en musa en ángel

y volar tan alto tan alto y llegar al popurrí de estrellas y tocar las nubes el cielo y la luna nueva

las llamas que titilan tu presencia se tatúan en las paredes como caligrafía de fantasmas

el vacío que me llena el cuerpo y las carencias tus alas que se esfuman

tu ausencia que penetra en mi piel y se escapa

las indecisiones las promesas ante el espejo en medio de la censura y la encrucijada

los testigos los enemigos pocos elogios y palabras

que me arropen las tinieblas – me maldigo en mis delirios

las ganas de amar y de ser amada

las caricias que se hacen esperar y el calor insoportable de la almohada

la juventud que se desvanece y las burbujas de champagne que esperan tu llegada

el miedo al tic tac del reloj las células que envejecen la copa con agua

pensamientos que me atormentan y frases hirientes

las neuronas que mueren en el encierro y la asfixia de éste mi castillo

los ojos que ya no brillan como ayer de tanto llorar bajo las sábanas

esperar que vuelvas mientras la leche hierve y se derrama

que me supliques que te desvistas frente a mi

pelar las naranjas y perfumar el arroz con la cáscara

quebrar el palito de canela inocente revolver y azucarar

dejar espumar las piruetas de llamas de candelas libres de culpa intermitentes

quisiera colocar la cuchara de plata con tu nombre sobre la mesa

y poner el dedo en la miel de la intimidad de tus constelaciones

me despiertas

sacudida de hombros mientras paso mi mano en sueños por tus cabellos y tus cejas

hasta rozar  la corona de flores que hice para ti esa primavera

quiero estirar los brazos y lamer tu cuello y el recuerdo

que me despeinen los ángeles como castigo – pienso

en la superficie del mar quiero susurrarte los duelos

hacer acrobacias con mis pies en el agua y desaparecer en las profundidades del dolor

inhalar los átomos de tu cuerpo y tu perfume como consuelo

y saborear el atardecer de perlas y desvanecidas purpurinas

no dejes que se ahoguen mis ideas ni mis presentimientos – te lo ruego

espantemos juntas los espíritus inquietos del futuro venidero

donde el tiempo se detiene y vienes a buscarme y me das la mano

y me salvas

pretendo ser fuerte y mantenerme cuerda y descalza ante la posible huida

escuchar las notas del arpa y los aplausos sostenidos en el viento

desobedecer la locura que se silencia bajo guirnaldas de papel de seda

desenterrar el velo de encaje el ramo y la espera en el altar

grabar los anillos con la fecha las iniciales y ad infinitum

a pesar del sonido de marimbas y las campanadas de confusiones e intrigas

y la melodía de diapasones y triángulos en cada eco suspendido en el olvido

la cena está servida entre los tréboles las nueces caídas y las flores marchitas

arroz con leche bajo el nogal corcheas y semifusas

el mantel cuelga por los lados casi hasta llegar a la tierra del patio

caminemos juntas en puntas de pie

a pasos constantes y cobardes

hasta que me despiertes

hasta que me desnudes

hasta que me beses

hasta el infinito

Sarah Moon

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