‘La casa que habita en mi’ era el título de un simple collage de María Zeta, una artista esperancina con el que se había topado en internet la noche anterior.

María Zeta además citaba un libro que ella había leído hace ya más de veinte años cuando todavía estudiaba arquitectura, ‘La poética del espacio’ del filósofo Gastón Bachelard.

Qué intriga, quién era María Zeta ? Por qué llegaba este dibujo y sus palabras a su ventana ?

Pura consonancia, pura casualidad ?

Su amiga Lucía siempre decía que las casualidades no existen.  Ella las llamaba místicas sincronisidades.

Siguió buscando en su biblioteca hasta encontrar el libro. Lo abrió y una de las primeras frases de la introducción citaba:

‘Y siempre, en nuestros sueños, la casa es una gran cuna.’

Bachelard explicaba poéticamente, el significado del apego a un lugar de elección, al cual nos enraizamos, de día en día, en un rincón del mundo. Porque la casa es armonía, a pesar de todo, nuestro rincón del mundo, nuestro primer universo. Es realmente un cosmos. Un cosmos en toda la aceptación del término.

Y ella cerraba los ojos y podía ver las raíces de los jazmines blancos, de las rosas trepadoras color te, las fresias bulbosas que permanecían pacientes la mayor parte del año en la tierra fértil, de los amarantos malva, de las amapolas que había sembrado su madre en el jardín de su casa.

Y podía tocar los capullos colgantes a punto de abrirse en un concierto de pétalos fugaces, de prefloración corrugada, a veces imbricados y de color rojo, naranja, amarillo y blanco y sus frutos sonoros, contenedores de numerosas semillas, estriadas o reticuladas, alveoladas, con los que ella jugaba de niña, esparciendo estos sonajeros coronados como cascabeles de hadas entre las hojas y los tallos.

Ensueños diurnos que la habitaban. Suaves como brisa de primavera. La que ese día de gala hacía mecer las ramas caídas de los sauces no tan lejanos, ya en flor y de hojas verde tibio que bordeaban el canal del río Lieve y que veía a través de la ventana ese mediodía de cuarentena prolongada.

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